6 series con vampiros para Halloween: Las mil vidas del mito vampírico

¡Hola, hermanas del Círculo!

Después de hablar de libros y películas, llegamos a la televisión. Aquí los vampiros ya no necesitan ser necesariamente el centro de la historia. Pueden aparecer como una criatura terrorífica, como una víctima, como una enfermedad, como una especie con sus propias reglas, como una metáfora de la violencia o como un personaje cuya existencia sirve para hablarnos de otras cosas.

Y eso tiene mucho sentido si pensamos en la naturaleza de la televisión. Una película cuenta con (aproximadamente) dos horas para presentarnos un monstruo, pero una serie puede convivir con él durante años. Puede hacer que lo conozcamos, que le cojamos cariño, que le tengamos miedo, que entendamos sus motivaciones o que acabemos preguntándonos si, en realidad, el monstruo era otra cosa. Esta puede que sea la gran transformación del vampiro en la televisión: ha dejado de ser solamente una criatura y se ha convertido en una forma de contar historias.

Estas son seis series que, desde lugares muy diferentes, lo demuestran.

Misa de medianoche: El vampiro como fe y fanatismo

Pocas series han utilizado al vampiro de una manera tan inteligente como Misa de medianoche. 

A primera vista tenemos un argumento bastante clásico: una pequeña comunidad recibe la llegada de una misteriosa criatura que comienza a transformar a sus habitantes. Pero Mike Flanagan no está especialmente interesado en contarnos otra historia de vampiros. Le interesa contarnos qué ocurre cuando una comunidad necesita desesperadamente creer en algo.

Aquí el vampiro deja de ser simplemente un depredador sobrenatural para convertirse en una interpretación religiosa. Cada transformación puede leerse como milagro, cada síntoma como señal divina y cada acto de violencia como algo que puede llegar a justificarse en nombre de la fe. Ahí es donde la serie resulta especialmente inquietante: el horror no está solamente en la criatura. Está en lo que las personas están dispuestas a hacer cuando creen que han encontrado una explicación absoluta para el mundo.

El vampiro vuelve a relacionarse con la enfermedad, como ya ocurría en algunas de las historias clásicas, pero aquí aparece además algo muy contemporáneo: la necesidad de encontrar significado incluso cuando lo que tenemos delante debería provocar alarma. 

Entrevista con el vampiro: En primera persona

Si Misa de medianoche demuestra que un vampiro puede convertirse en metáfora de una comunidad, Entrevista con el vampiro lleva la transformación en dirección contraria: hacia el interior. 

Porque una de las grandes diferencias entre esta serie y muchas historias anteriores de vampiros es que aquí el monstruo tiene tiempo para hablar de su experiencia. Muuuuucho tiempo.

Durante sus dos temporadas, la serie desarrolla algo que el cine puede sugerir pero una narración televisiva puede explorar con mucha más profundidad: qué significa vivir durante décadas o siglos siendo un vampiro. 

Deseo, culpa, dependencia, amor, violencia, celos, poder, aburrimiento, identidad... El vampiro deja de ser “el otro” que amenaza a los humanos y empieza a ser alguien cuya experiencia interior nos interesa.

Aquí el vampiro ya no es simplemente una criatura que quiere sangre, sino una persona condenada a seguir deseando. Y quizá por eso esta versión del mito resulte tan potente: porque el verdadero horror consiste en tener que seguir viviendo para siempre con las consecuencias de lo que has hecho.

Penny Dreadful: El gran teatro gótico

Aquí el vampiro no necesita cargar con toda la historia porque forma parte de algo mucho más grande: un universo gótico en el que conviven monstruos, asesinos, brujas, criaturas sobrenaturales, científicos obsesionados y personajes atrapados entre deseo, violencia y redención. 

El vampiro vuelve a acercarse a sus orígenes literarios, especialmente al universo de Drácula, pero deja de ser el monstruo para convertirse en uno más de una galería de horrores. Es casi como si la televisión dijera: «Sí, tenemos un vampiro. Pero también tenemos todo esto.»  En esta serie podemos preguntarnos qué lugar ocupa el vampiro dentro de una historia donde todos los personajes llevan consigo algún tipo de monstruosidad.

En Penny Dreadful, la frontera entre humano y monstruo se vuelve mucho más interesante que la propia existencia de los monstruos. Y el vampiro encaja ahí como en casa.

American Horror Story. Hotel: El vampiro como exceso

American Horror Story: Hotel lo lleva todo al exceso. Aquí los vampiros ya no necesitan respetar demasiado las reglas del mito clásico. Pueden mezclarse con erotismo, violencia, decadencia, enfermedad y una estética deliberadamente excesiva. 

Lo interesante de Hotel es que los vampiros dejan de funcionar como criaturas aisladas y pasan a formar parte de una atmósfera. No importa tanto explicar qué es exactamente o construir una mitología cerrada. Importa lo que transmite: Sangre, deseo, muerte, cuerpos, adicción, juventud y poder.

El vampirismo se convierte en una especie de lenguaje visual para hablar de personas atrapadas en sus propios excesos. Y esto conecta con una transformación que ya vimos en el cine: cuanto menos miedo da el vampiro como criatura sobrenatural, más espacio ocupa como símbolo del deseo y de la decadencia.

Supernatural: El vampirismo convertido en folklore

Y entonces llegamos a Supernatural, que hace algo que podría parecer mucho menos sofisticado, pero que en realidad resulta fundamental para entender la evolución del personaje. Aquí los vampiros dejan de ser especiales porque son una especie más en este mundo.

Tienen reglas, debilidades, variantes, cazadores especializados y todo un sistema dentro de una mitología sobrenatural enorme. 

El vampiro clásico era una criatura extraordinaria que irrumpía en el mundo cotidiano, pero en Supernatural, el mundo ya está lleno de criaturas extraordinarias. Así que el vampiro pasa a formar parte del folklore operativo de ese universo.

Puede dar miedo, puede ser peligroso, puede tener personalidad, puede incluso resultar simpático y generar empatía en determinados momentos. Pero ya no representa la irrupción de lo inexplicable porque lo inexplicable forma parte de la rutina. Y eso también dice mucho sobre cuánto ha cambiado nuestra relación con los monstruos. 

Preacher: el vampiro como personaje que debería estar en otra historia

Y terminamos con Preacher. Cassidy es un vampiro, sí, pero Preacher no pretende contarnos una historia convencional de vampiros. Le interesa utilizarlo como personaje dentro de un universo delirante de violencia, religión, culpa, humor negro, fanatismo y criaturas sobrenaturales.

Cuando un vampiro puede aparecer en una historia sin que nadie necesite detenerse demasiado a explicar por qué existe, significa que el vampiro ya forma parte del imaginario colectivo. La televisión puede permitirse incluso convertirlo en compañero, amigo, alcohólico, desastre emocional o antihéroe. El monstruo ya no necesita demostrar que es monstruoso. Puede simplemente ser uno más de los personajes.

El vampiro que ya no necesita ser el malo

En los libros, los vampiros se transformaban según los miedos de cada época. En el cine, esos cambios se hicieron visibles y más universales. En la televisión, los vampiros dejan de necesitar una función única. Pueden ser protagonistas o secundarios. Pueden ser metáfora de una epidemia o de la fe. Pueden representar el deseo, la violencia, la adicción, la soledad o la decadencia. Pueden ser criaturas aterradoras. Pueden ser objeto de deseo. Pueden ser personajes simpáticos. Pueden ser una especie más dentro de un universo lleno de monstruos. Y pueden incluso no ser lo más importante de la historia.

La verdadera evolución de los vampiros consiste en que ya no necesitan que les tengamos miedo para seguir siendo interesantes. Por eso llevamos más de dos siglos reinventándoles sin llegar a cansarnos nunca.

Al final, el vampiro continúa siendo una de nuestras criaturas favoritas por una razón muy sencilla: puede convertirse en casi cualquier cosa que necesitemos temer, desear o comprender.

Si te ha gustado esta entrada, puedes leer también estas otras: