Series para el verano: asesinatos, secretos y malas decisiones bajo el sol

¡Hola, hermanas del Círculo!

Me he dado cuenta de que a mí me pone bastante ver cómo las vacaciones perfectas (de los ricos especialmente) se convierten en una pesadilla. Y es que si algo ha demostrado la ficción una y otra vez es que el verano es perfecto para descubrir secretos familiares, cometer errores irreparables, tener aventuras desastrosas, investigar asesinatos y tomar decisiones cuestionables bajo el sol.

Por eso hoy traigo algunas de mis series favoritas para esta época del año que está a punto de comenzar. Algunas transcurren durante las vacaciones. Otras simplemente tienen esa atmósfera de calor pegajoso, carreteras interminables, playas inquietantes o noches largas que solo funcionan en verano.

Preparad el ventilador, la limonada y la capacidad de juzgar las decisiones ajenas porque vamos allá.

La pareja perfecta (The Perfect Couple)

Hay algo profundamente satisfactorio en ver cómo las vacaciones de los ultrarricos se convierten en una investigación por asesinato.

La pareja perfecta nos lleva a Nantucket, una de esas localidades costeras donde la gente tiene más dinero que personalidad y donde una boda de lujo se ve interrumpida por la aparición de un cadáver. A partir de ahí empiezan a aflorar secretos, mentiras, privilegios obscenos y dinámicas familiares tan tóxicas que el vertido del Prestige.

Lo mejor de la serie no es el misterio, que no deja de ser interesante. Lo mejor es comprobar que, cuanto más conoces a los personajes, peor te caen. A los ricos hay que... you know what i mean.

Por qué verla: porque pocas cosas resultan tan relajantes como ver cómo la gente rica descubre que el dinero no puede comprar la estabilidad emocional.

Cuándo verla: durante una ola de calor, preferiblemente mientras revisas el saldo de tu cuenta bancaria y desarrollas conciencia de clase.

Dónde verla: Netflix.

Senderos peligrosos (Wilderness)

Hay dos tipos de vacaciones en pareja: Las que sirven para reconectar y las que sirven para planificar un homicidio.

Cuando Liv descubre que su marido le ha sido infiel, acepta igualmente realizar con él el viaje por carretera que tenían previsto por la ruta 66 con parada en Yosemite. Lo que él interpreta como una segunda oportunidad, ella empieza a contemplarlo como algo bastante distinto.

La serie juega con una pregunta maravillosa: ¿Cuánto puede aguantar una mujer antes de perder completamente la paciencia con los hombres?

Por qué verla: porque todas hemos tenido alguna vez esos pensamientos intrusivos perfectamente comprensibles.

Cuándo verla: después de escuchar a un hombre decir que una infidelidad fue "un error".

Dónde verla: Prime Video.

Nine Perfect Strangers

Si alguien te ofrece pasar diez días en un retiro espiritual de lujo prometiéndote sanación emocional, crecimiento personal y transformación interior, recuerda una regla básica de supervivencia: Si parece una secta, muy probablemente sea una secta.

Nueve desconocidos llegan a un exclusivo centro de bienestar buscando solucionar sus problemas. Lo que encuentran es una experiencia bastante más intensa de lo que figuraba en el folleto.

La serie es una mezcla entre thriller psicológico, sátira del bienestar neoliberal y advertencia sobre la gente que cobra demasiado por ayudarte a encontrarte a ti misma.

Por qué verla: porque el capitalismo ha conseguido convertir el trauma en modelo de negocio y esta serie lo entiende perfectamente.

Cuándo verla: después de ver a un coach vender un curso de constelaciones familiares en Instagram.

Dónde verla: Prime Video.

The Affair

Una de las series más inteligentes que he visto nunca sobre memoria, depresión y autoengaño.

Todo comienza con una aventura de verano en Montauk. Él es un profesor y escritor frustrado que vive una vida que ya no le entusiasma. Ella es una mujer marcada por una pérdida devastadora. Se conocen. Se desean. Lo estropean todo... Y alguien acaba muerto.

La genialidad de la serie está en que cada personaje recuerda los mismos acontecimientos de forma completamente diferente. 

Por qué verla: porque demuestra que las personas somos narradoras no fiables de nuestras propias vidas.

Cuándo verla: cuando tengas ganas de sufrir emocionalmente de forma elegante. 

Dónde verla: Movistar+.

Heridas abiertas (Sharp Objects)

Si el verano tuviera una versión gótica, sería esta serie. Camille vuelve al pueblo del que escapó años atrás para investigar varios asesinatos. Lo que encuentra no es solo un crimen, sino una familia capaz de hacer que cualquier asesino parezca un dulce corderito.

Calor sofocante. Alcoholismo. Violencia. Trauma heredado. Amy Adams haciendo una de las mejores interpretaciones de su carrera. Es una serie que se pega a la piel como el sudor.

Por qué verla: porque demuestra que algunas heridas nunca se cierran; simplemente aprendemos a vivir alrededor de ellas.

Cuándo verla: en esas noches de verano donde el calor no te deja dormir. 

Dónde verla: Movistar+ y HBO Max.

Dexter y Dexter: Original Sin

Miami es una de esas ciudades donde parece que siempre es verano. Y Dexter es una de esas series que solo podían nacer en un lugar así. 

Palmeras. Puertos deportivos. Sándwiches cubanos. Camisas imposibles. Asesinos en serie. Todo perfectamente equilibrado.

La serie original sigue siendo una de mis grandes debilidades televisivas y su precuela, Original Sin, ha conseguido algo que parecía difícil: volver a ese universo sin sentirse una copia barata.

Una demostración de que el carisma puede hacerte empatizar con gente profundamente problemática... por decirlo de una forma fina.

Por qué verlas: porque tonight is the night.

Cuándo verlas: cuando fantasees con asesinar violadores y pederastas.

Dónde verlas: Movistar+

Duster

Mi descubrimiento más reciente y probablemente una de las series más entretenidas que he visto últimamente.

Nos lleva a los años setenta para seguir a la primera agente afroamericana del FBI mientras investiga una organización criminal en el suroeste estadounidense. Para lograrlo tendrá que colaborar con el "soluciona-problemas" del jefe mafioso.

Tenemos desiertos infinitos. Carreteras interminables. Pantalones de campana. Coches espectaculares. Persecuciones. Venganza. Y una banda sonora que debería estar protegida por la UNESCO. Es divertida, rápida, estilosa y sabe exactamente lo que quiere ser.

Por qué verla: porque parece una mezcla imposible entre Starsky & Hutch y una película de venganza.

Cuándo verla: con las ventanas abiertas y una bebida fría en la mano.

Dónde verla: HBO Max.

Perdidos (Lost)

La serie veraniega definitiva. No admito reclamaciones.

Un accidente de avión deja a un grupo de supervivientes atrapados en una isla tropical. Lo que parece una historia de supervivencia pronto se convierte en una de las mayores cajas de misterios de la historia de la televisión. Y es una de las mejores experiencias televisivas que he tenido jamás. Eran otros tiempos, no estábamos tan resabidas... 

Lluvia tropical. Humedad. Sudor. Playas. Selva. Osos polares. Humo negro. Viajes temporales. Si aún no la habéis visto, un consejo, que luego vienen los lloros: la isla no es el tema de Perdidos, es la excusa para hablar de los personajes. 

Por qué verla: porque cambió la televisión para siempre.

Cuándo verla: si tienes vacaciones largas y estás dispuesta a desarrollar una obsesión temporal.

Dónde verla: Disney+

El verano siempre saca algo a la superficie

Mi estación favorita del año es el verano. Es aquella en la que me siento feliz, siempre y cuando luzca el sol, claro, cosa que no suele ocurrir a menudo. Pero reconozco que nos venden el verano con una mochila de deberes: Hay que viajar, hay que aprovechar, hay que desconectar, hay que vivir experiencias inolvidables...

La ficción, sin embargo, sabe algo que el marketing turístico intenta ocultar: cuando sacas a las personas de sus rutinas aparecen cosas muy interesantes: Secretos. Deseos. Obsesiones. Traumas. Cadáveres ocasionales.

Por eso me gustan tanto estas historias veraniegas. Porque debajo de las playas paradisíacas, los retiros espirituales y las vacaciones perfectas siempre hay alguien tomando decisiones terribles. O, al menos, peores que las mías.

Y sinceramente, pocas cosas me parecen más entretenidas que contemplar ese desastre desde el sofá con un té fresquito en la mano.

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